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Es más lo que nos une

Foto del escritor: Camilo Calle
Camilo Calle
1 jul
2 min de lectura

Vivimos una campaña intensa. Como ocurre en toda democracia, hubo diferencias profundas, debates apasionados y momentos en los que las emociones parecieron imponerse sobre las razones. Yo tomé una posición; muchos de ustedes tomaron otra. Y eso no nos convierte en enemigos.

Quiero decirlo con absoluta claridad: respeto el resultado de las urnas. La democracia consiste, precisamente, en aceptar que a veces gana la opción que uno apoya y, otras veces, la que respaldan los demás. Lo fundamental es que, incluso en medio de las diferencias, todos defendamos las reglas del juego democrático.





No renuncio a mis convicciones. Colombia necesita instituciones fuertes, justicia social, seguridad, libertad económica y respeto por la diferencia. Pero también estoy convencido de que el país no saldrá adelante si seguimos reduciendo la democracia a una pelea entre buenos y malos, patriotas y traidores, izquierda y derecha.


Soy un hombre de centro porque creo que los extremos suelen producir más ruido que soluciones. Mi deber no es alimentar la confrontación, sino construir puentes donde otros levantan muros. A quienes votaron distinto a mí les digo: cuentan con el mismo respeto y compromiso de siempre. No les preguntaré por quién votaron antes de defender los intereses de Antioquia.

Mi responsabilidad es representar a todos, no únicamente a quienes piensan como yo.

Seré opositor cuando tenga que serlo, aliado cuando las decisiones beneficien a la gente y una voz crítica cuando el poder, cualquiera que sea su color político, se aleje del interés ciudadano. Los desafíos de Antioquia y de Colombia son demasiado grandes para desperdiciar nuestras energías odiándonos entre nosotros. Es tiempo de escucharnos más, descalificarnos menos y entender que nadie posee el monopolio de la verdad.


Mi invitación es sencilla: pasemos la página de la campaña sin abandonar nuestras ideas, pero recordando que antes que simpatizantes de un candidato somos vecinos, amigos, familias y compatriotas. La democracia no termina el día de las elecciones; empieza, de nuevo, cuando somos capaces de convivir con quienes piensan distinto.


Seguiremos pensando diferente en muchas cosas. Y está bien; lo verdaderamente importante es que nunca dejemos de reconocernos como parte del mismo país. Ese será siempre el lugar desde donde haré política: con firmeza en los principios, respeto por las personas y sentido común para construir, no para dividir.

 
 
 

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